ESTADO DE OAXACA
Es uno de los estados más ricos, tanto en
cerámica como en textiles. Su gente es mayoritariamente indígena, muy orgullosa
de sus tradiciones, lo cual contribuye a preservar desde hace siglos, su acerbo
cultural.
Si bien fueron incorporando a lo largo de los años nuevas técnicas en
sus productos, la gran mayoría son de origen prehispánico.
Textiles: hay
más de 70 trajes indígenas diferentes que corresponden a distintas etnias:
chinantecos, mazatecos, yalaltecos, amuzgos, mixtecos, triques, huaves,
zapotecos, mixes, por nombrar algunos.
Cada grupo sigue haciendo sus trajes y
usándolos. Los diseños varían de etnia en etnia, de tejedora en tejedora y de
bordadora en bordadora. Suelen ser pájaros, flores, hojas, abstracciones, en colores
fuertes y brillantes o en blanco. Pueden estar hechos en técnica de “brocado”,
“punto cruz” u otras. Se confeccionan en algodón o lana, en telar de cintura o
de pie.
Huipiles, blusas, rebozos, camisas, enaguas, faldas, fajas, tapetes,
sarapes, colchas, manteles, servilletas, son algunos de los tantos
productos.
En casi todas las comunidades, los trajes masculinos son más
sencillos y con menos adornos que el de las mujeres. La excepción son los
tacuates, de la familia mixteca, que usan los trajes, hombres y mujeres, con
ricos bordados en fila de minúsculos animales, insectos y aves estilizados, en
muchos colores vivos, con técnica de plumeado, pespuntes, punto cruz, punto
escapulario y punto cadeneta. Están tejidos en algodón hilado a mano y en telar
de correas. En Santa María Zacatepec.
Uno de los más vistosos y hermosos
trajes, es el de las “tehuanas” (zapotecos de Juchitán, en el Istmo de
Tehuantepec), cuya falda (que termina en un volado de encaje) y huipil
generalmente están confeccionados en terciopelo, bordados en seda con grandes
flores en plumeado. También se confeccionan en algodón o satén blanco y
bordadas con punto cadeneta y diseños geométricos.
Los huipiles mixes de
Chichicastepec son blancos, de tela comercial o tejida en telar. Va dentro de
la falda o enredo de color rojo, con rayas verdes y azules verticales, que se
ajusta en la cintura con una faja tejida a mano, enrollada por encima de otra
hecha con palma (llamada “soyate”).
Los huipiles mixes de Acatlán están hechos en
tres telas de algodón tejidas en telar. La del medio suele estar hecha con un
diseño geométrico en brocado rojo, siendo los laterales más sencillos.
Los
rebozos (chal rectangular) mixes son tejidos en telar de correas en algodón, y
estampados a rayas de diferentes colores.
Los huipiles hilados a mano en
algodón con el malacate prehispánico, con mucho color y con diseños
geométricos, son de San Miguel del Progreso y de Nuhoo.
Los huipiles en
algodón hilado a mano y teñidos con colores del caracol marino, con dibujos de
peces y aves marinas, son de San Mateo del Mar.
Los huipiles mixtecos de gala
(para los casamientos o mujeres de autoridades) están confeccionados en tres
telas, tejidos en algodón hilado a mano y en telar de correas. Llevan
incorporado en el tejido “hiladillo” o hilos de seda teñidos con “cochinilla”
(rojo), algodón lila teñido con secreción de moluscos y algodón blanco. Los
diseños son pájaros de dos cabezas y letras X hechas con pequeños triángulos.
En San Pedro Jicayán.
Los huipiles mixtecos, en tela de algodón hilado a mano
en telar de correas, con diseños hechos por lazos aplicados y puntadas sueltas
con hilo de algodón y cintas de seda, son de Jamiltepec.
Los huipiles
chinantecos de gala de San Lucas Ojitlán, son en tres telas de algodón, tejidas
y estampadas en telar de correas, unidas con puntadas decorativas. Llevan
además bordados decorativos adicionales en punto cruz y punto corrido, con
lazos aplicados. Los de uso diario están tejidos en liso y en seda, también en
telar de correas, en tres paños unidos con puntadas decorativas. Van adornados
con bordados en hilo de algodón, generalmente con motivos de pájaros de dos
cabezas y en partes llevan lazos aplicados.
Los huipiles chinantecos de Rancho
Choapan, están confeccionados en gasa de algodón, en telar de correas, con
dibujos geométricos y de espirales bordados en punto corrido en algodón de
colores. Los bordes están unidos con franjas bordadas en plumeado, para
disimular las costuras.
Los huipiles chinantecos de San Felipe Usila, están tejidos en telar de
correas, con técnicas en liso, gasa y brocado. Las costuras de los costados
están disimuladas con apliques de lazos y cintas. Los dibujos son geométricos y
con pájaros de dos cabezas. En algunas partes va teñida la tela con color púrpura,
denominado “fuchina”.
Los huipiles triques de San Andrés Chicahuaxtla, está
tejido en tres franjas o telas hechas en telar de correas, y unidas con cintas
o bordados disimulando las uniones. En el tejido se combinan algodón, lana e
hilos sintéticos, generalmente de color rojo o negro. Las técnicas son en liso,
gasa y brocado. Los diseños de los bordados son distintas abstracciones, que
forman guardas, de colores amarillos, verdes, rojos, negros, blancos, naranjas
y azules. También confeccionan mantas de la misma manera.
Los huipiles
mazatecos de San Bartolomé Ayautla están confeccionados con tela de fondo en
algodón (liso y gasa, en telar de correas) y con dibujos bordados generalmente
en negro (también en azul claro y en rojo), con formas de pájaros, flores,
conejos, árboles con muchas hojas, en punto zurcido, plumeado y relieve.
También se confeccionan faldas, fajines y enaguas, con dibujos
geométricos.
Los huipiles mazatecos de Huautla de Jiménez están hechos de
algodón blanco (manta) y bordado con flores y pájaros de diferentes colores,
con apliques horizontales de cintas de colores en el borde inferior. El escote
también va adornado con cintas y encaje. Las mangas terminan en un volado
(olan). La falda es un enredo de algodón, con franjas horizontales en azul y
blanco.
Los huipiles mixtecas de Pinotepa de Don Luis están finamente tejidos
en algodón blanco y muy bordados alrededor del cuello, con motivos geométricos
y animales. En el centro bordan un pájaro de dos cabezas. Las costuras de los costados llevan cintas de colores como
terminación. En el cuello también van apliques triangulares de seda.
Las
faldas enrolladas mixtecas están tejidas en telar de correas, con grandes rayas
de urdimbre, y llevan incorporado hilos de seda teñidos con “cochinilla”
(rojo), hilos de algodón azul oscuro teñidos con índigo e hilos de algodón lila
teñidos con la secreción de algunos mariscos. Las enaguas mixtecas, en Santa María Zacatepec.
Los fajines zapotecas usados por las mujeres en distintas
regiones de Oaxaca, están hechos en telar de correas, con hilo de algodón,
estampado por urdimbre, con figuras de animales. También se confeccionan
bolsos. En Santo Tomás Jalieza.
Las blusas bordadas en seda, con flores en
plumeado, son de San Juan Chilateca.
Las servilletas mixtecas de algodón blanco,
hilado a mano, tejidas en telar de correas y con motivos en serie en brocado,
son de San Juan Colorado.
Las servilletas huaves de Santa María del Mar están
tejidas en liso, en telar de correas y en algodón. Los diseños son pequeños
cestos, perros, venados y aves acuáticas, de las lagunas de agua salada de la
región.
Los sarapes y tapetes confeccionados en lana, con diversos diseños (de
“amapolas” con la flor en rojo sobre fondo negro o flor negra sobre fondo rojo,
el de “tigre” y el de grecas), en telar de pedales son de Teotitlán del
Valle.
Alfarería: la más característica es la de “barro negro”, de San
Bartolo Coyotepec, que debe su color a una manera muy peculiar de quemado: en
un momento determinado de la cocción se sella herméticamente el horno,
produciendo una atmósfera de reducción del oxígeno, por lo cual el color rojo
original del barro se transforma en negro. Posteriormente se pulen (bruñido)
las piezas para darles brillo. Se confeccionan a mano, sin torno. Las piezas
más características son los cántaros con forma de globo sin soporte o pedestal
(se apoyan sobre un anillo de carrizo para darle estabilidad), ollas, apaxtles,
figuras de animales, pichanchas (ollas con perforaciones para colar el
nixtamal), lámparas, sirenas y otros objetos.
En Santa María Atzompa, se
confeccionan piezas en barro modelado, decoradas con la técnica del pastillaje,
más conocida como “bordado” con elementos de la flora y de la fauna, y luego
alisadas para darle un acabado. Las más apreciadas son las muñecas o figuras de
mujeres, que fue una tradición iniciada por la ya desaparecida Teodora Blanco.
En este lugar se elabora también cerámica verde y roja vidriada, destacándose
una olla elegante que tiene un asa aplastada que rebasa el borde superior.
También se fabrica juguetería de barro verde vidriado, con diseños zoomorfos.
Dichas figuras solo llevan vidriada las extremidades, su cuerpo va estriado y
hueco, para llenarlo con agua. Les aplican semillas (de trigo o chía) en las
estrías, que al absorber el agua, germinan y cubren la pieza como si fuera
pelaje vegetal. Con ellos es costumbre adornar los altares de la Virgen de los
Dolores durante la Cuaresma.
En Ocotlán de Morelos se hacen piezas de barro
modelado y policromadas, representando escenas de la vida cotidiana, árboles de
la vida y nacimientos.
En Oaxaca de Juárez, capital del estado, se confecciona
una loza “chorreada”. Se logra ese efecto por azar durante la cocción de las
piezas de decoración policroma, ya que los óxidos utilizados se funden y
“chorrean” la pieza. Se realizan también piezas utilitarias o decorativas,
inspiradas en las grecas de la zona, y con pincel se las pinta de dorado previo
a cocinar la pieza. Se asemeja a la cerámica de alta temperatura.
En el Istmo
se fabrican unas muñecas de barro llamadas “tangu-yú” o “tonka-yú” ( que en
zapoteco significa “señoras de la tierra”) una sola vez en el año y se venden
en la mañana del 1º de Enero para obsequiárselas a los niños. Las eligen los
propios niños.
Talabartería: se producen “huaraches”(calzado del
campesino),“chamarras”(camperas), morrales y bolsas de mujer (carteras). De
estas últimas se destacan las fabricadas con cuero de cocodrilo de criadero.
Los sitios más representativos son Tlaxiaco (chamarras) y Miahuatlán
(morrales).
Orfebrería: es en este estado dónde se han trabajado los
metales preciosos (oro y plata) desde épocas prehispánicas. Una de las técnicas
es la de la cera perdida, como así también el laminado y repujado. Ejemplo de
esto son las cruces de Yalalag, relicarios y joyería de la capital del estado
(Oaxaca de Juárez) con incrustaciones de piedras preciosas, las filigranas,
adornos y joyería de mujer de Tehuantepec o de Juchitán.
Hojalata: esta hermosa expresión del arte popular lo encontramos en la enorme
variedad de piezas navideñas pintadas a mano con anilina, como así también
juguetes y otros adornos, en los cuales encontramos figuras ingenuas de muy
buen gusto.
Herrería: los trabajos en rejas de balcones, puertas y
ventanas son únicos en este estado. Lo son también todos los herrajes de
puertas y ventanas. Si bien es semejante a los trabajos de otros estados, éstos
tienen un estilo propio y definido.
Metalistería: este arte que se hace
desde 1750, tiene dos exponentes destacados: Ejutla y Ocotlán de Morelos. Se
forjan allí exclusivos cuchillos y machetes, muy adornados y con escritos (leyendas) en sus hojas. Las
empuñaduras, con un marcado estilo colonial, en estas piezas suelen ser de
hueso, pata o asta de venado.
Madera: los trabajos realizados con este material tienen una fuerte influencia
española de la época colonial sobre todo en las vírgenes talladas, los cofres,
los arcones, y los muebles y armarios.
Pero en contraste con lo anterior, las
máscaras y tambores ceremoniales se siguen haciendo en base a patrones tan
antiguos que se pierden en los tiempos los significados y diseños. Ejemplo de
ellos son los de Putla, San Marcos y Teotitlán del Valle.
En Arrazola encontramos nacimientos y otras
expresiones, de mucha expresividad. En San Martín Tilcajete hacen trabajos en
madera tallada de animales imaginarios pintados con vivos colores que son todo
un catálogo de la creatividad de sus habitantes y de la zoología fantástica.
Tejidos
con fibras vegetales: estos trabajos son importantes para la economía
familiar en la zona mixteca y su fabricación es básicamente utilitaria. La
palma sirve para confeccionar sombreros, abanicos, canastos, chiquigüites,
petates y todo aquello que pueda tejerse con este material y que sea útil en
casas y en el campo.
Hacen también piezas de adorno bordadas con lana
formando figuras caprichosas, imaginarias o de la flora y de la fauna de la
región. Se confeccionan también sombreros de estilo vaquero. Otras fibras, como
el ixtle, sirven para confeccionar hamacas, sogas muy fuertes, bolsas para el
mandado, morrales, sandalias y mucho más. Con el carrizo se hacen juguetes
(como el bus o camión de pasajeros), nacimientos, cestos, jaulas, y otros.


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